viernes, 10 de julio de 2015

Lo que nos dejó la Copa América

Hace rato que quiero escribir algo sobre la Copa América, pero tengo tantas cosas para decir que no sé por dónde empezar. Así que voy a dejar un par de frases sueltas:

Una imagen vale más que mil palabras. Gentileza de Olé


 -El que le echa la culpa a Messi no entiende nada de fútbol. Ni me gasto en discutir con ellos.

 -La Selección nunca jugó bien salvo el partido contra Paraguay. Pasó lo mismo que en el Mundial del año pasado. Como dice el Ruso Verea: "Nos seguimos comiendo a Messi".

 -Si bien la lesión de Di Maria condiciona el partido, hay una falla muy grande de Martino; no cambiar el esquema. Lavezzi no es el Fideo. Ni cerca está de serlo.

 -No podemos pretender milagros de Messi. Siempre queremos que sea el Messías, pero no es así el fútbol. Si la última pelota entraba, estaríamos hablando de la gran jugada que armó.

 -Alemania fue el cebollitas -Subcampeón- de todos los últimos mundiales, o estuvo entre los cuatro primeros, hasta que ganó el pasado. La diferencia entre ellos y nosotros es que los germanos tuvieron un proyecto. Me gusta Martino más allá de la crítica anterior, espero que podamos seguir adelante con su trabajo. La época dorada de Argentina fue de la mano de Pekerman, Tocalli y compañía. Quienes laburaron muchísimo, pero la falta de dirigentes competentes hizo que todo proyecto se fuera al tacho

 -Mascherano es el capitán. Muchas veces me criticaron por ser un "Macherista". Quién me conoce, sabe que Masche es mi ídolo. Por otra parte, no sé por qué le dieron la cinta a Messi. Lo único que generaron fue meterle más presión, y solo porque queda lindo que el 10 sea el capitán. Igualmente, Messi es el mejor jugador que tenemos, lo banco contra viento y marea.

 -No todos los periodistas pensamos lo mismo, traten de no generalizar.

viernes, 9 de enero de 2015

Je suis; yo soy...

Lloró de dolor e impotencia. Ambas recorren cada centímetro de mi piel y no me dejan pensar claramente. Escribir ésto me es muy difícil. Tener que mantener la cordura y evitar ser violento con mis palabras para que nadie se sienta ofendido, valga la redundancia, me es muy difícil. No me pidan que lo acepte, no puedo hacerlo. La realidad es más extraña que la ficción. 

Coexist (Coexistir)
Ayer: "Je suis Charlie". Hoy: "yo soy Hyper Cacher"; ¿mañana?, no hay mañana de esta forma. Les ruego que abran los ojos, que el mundo abra los ojos. Si creen en dios, sabrán que el terror no es parte de su dogma. El que mata en su nombre, no hace más que salpicarlo con sangre.

Si bien la culpa, indudablemente, es de los que cometen los atentados, es más todavía, de los financistas. Estos últimos, que viven a todo lujo en Malasia y Catar. ¿Les suena Catar?, ahí se jugará en menos de ocho años (2022) el próximo Mundial de fútbol organizado por la FIFA. Cuando les pido que abran los ojos, es porque los estamos cerrando de la misma manera que en 1978.

No obstante, repudio la poca prevención del estado francés en su deber de evitar que ocurran estas matanzas. Eran rumores a viva voz. En 2013 miles de judíos abandonaron Francia por la creciente ola de antisemitismo en ese país. Nadie se preocupó. Creánme, cuando pasan estas cosas, es porque el fanatismo intolerante está viendo cómo crece su árbol de odio después de haber plantado su semilla. Esperando que el terreno sea el deseado para atacar. No solo a los judíos, sino a todo aquel que ellos consideren "infiel".

Como marcó Silvia Fernández Barrio -panelista de Intratables-, me duele que desde el mundo musulmán no se luche por prevenir o desenmascarar a quienes cometen éstos actos. No quiero meter a todos en la misma bolsa, porque sé que hay personas creyentes del islam en la RIJBA, Red Interreligiosa de Jóvenes de la Ciudad de Buenos Aires, que desde su pequeño espacio tratan de luchar esta batalla desigual con ideas integradoras.

Seguramente mis palabras serán subestimadas por el solo hecho de ser judío. No me pongo en el papel de víctima. Todos somos victimas. Los musulmanes de verdadera fe, cristianos, católicos, judíos, agnósticos y hasta los mismos ateos. 

Además, quiero que sepan que no solo está en juego la libertad de expresión, sino también la libertad de credo y la libertad de ser quien uno quiera ser. Si ofendí a alguien con mis letras, le pido disculpas. No busco confrontar, simplemente estoy pensando y llorando en voz alta.