viernes, 9 de enero de 2015

Je suis; yo soy...

Lloró de dolor e impotencia. Ambas recorren cada centímetro de mi piel y no me dejan pensar claramente. Escribir ésto me es muy difícil. Tener que mantener la cordura y evitar ser violento con mis palabras para que nadie se sienta ofendido, valga la redundancia, me es muy difícil. No me pidan que lo acepte, no puedo hacerlo. La realidad es más extraña que la ficción. 

Coexist (Coexistir)
Ayer: "Je suis Charlie". Hoy: "yo soy Hyper Cacher"; ¿mañana?, no hay mañana de esta forma. Les ruego que abran los ojos, que el mundo abra los ojos. Si creen en dios, sabrán que el terror no es parte de su dogma. El que mata en su nombre, no hace más que salpicarlo con sangre.

Si bien la culpa, indudablemente, es de los que cometen los atentados, es más todavía, de los financistas. Estos últimos, que viven a todo lujo en Malasia y Catar. ¿Les suena Catar?, ahí se jugará en menos de ocho años (2022) el próximo Mundial de fútbol organizado por la FIFA. Cuando les pido que abran los ojos, es porque los estamos cerrando de la misma manera que en 1978.

No obstante, repudio la poca prevención del estado francés en su deber de evitar que ocurran estas matanzas. Eran rumores a viva voz. En 2013 miles de judíos abandonaron Francia por la creciente ola de antisemitismo en ese país. Nadie se preocupó. Creánme, cuando pasan estas cosas, es porque el fanatismo intolerante está viendo cómo crece su árbol de odio después de haber plantado su semilla. Esperando que el terreno sea el deseado para atacar. No solo a los judíos, sino a todo aquel que ellos consideren "infiel".

Como marcó Silvia Fernández Barrio -panelista de Intratables-, me duele que desde el mundo musulmán no se luche por prevenir o desenmascarar a quienes cometen éstos actos. No quiero meter a todos en la misma bolsa, porque sé que hay personas creyentes del islam en la RIJBA, Red Interreligiosa de Jóvenes de la Ciudad de Buenos Aires, que desde su pequeño espacio tratan de luchar esta batalla desigual con ideas integradoras.

Seguramente mis palabras serán subestimadas por el solo hecho de ser judío. No me pongo en el papel de víctima. Todos somos victimas. Los musulmanes de verdadera fe, cristianos, católicos, judíos, agnósticos y hasta los mismos ateos. 

Además, quiero que sepan que no solo está en juego la libertad de expresión, sino también la libertad de credo y la libertad de ser quien uno quiera ser. Si ofendí a alguien con mis letras, le pido disculpas. No busco confrontar, simplemente estoy pensando y llorando en voz alta.

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